Cuentos Castrosos - Sobre amistades condicionadas

Sobre amistades condicionadas

Sobre amistades condicionadas

La ardilla se paró en su zapato, lo miró unos momentos y le dijo: ¿Dónde está mi dinero? Bruno respiró profundo: es demasiado, aún no lo tengo.

Había comenzado como un juego: Bruno llegaba todas las tardes entre las 6:15 y las 6:30, se sentaba en la misma banca del parque y leía un libro. Aquel primer día, la ardilla bajó del árbol y se acercó tímida a él. Bruno cerró el libro y le ofreció un trozo de galleta. Las siguientes dos semanas su relación se estrechó. Él le contaba su día en la oficina mientras ella comía a su lado. Una tarde nublada, la ardilla no aceptó la galleta. Un tomate, le pidió a Bruno. Quiero un tomate. Pasaron el resto de la tarde en un incómodo silencio. Al otro día, Bruno le trajo el tomate. La ardilla lo recibió y mientras lo mordisqueaba dijo: té de menta, azúcar y una cuchara de plata. La situación escaló rápido los siguientes quince días. Un taladro y pijas, sándwiches de atún, stickers de las tortugas ninja, nitroglicerina, una cortina de seda, coca cola, caramelos. El dinero, repitió enfática la ardilla. Mañana lo tendré, dijo Bruno, lo juro. Cerró su cuaderno luego de añadir a la lista nueces garapiñadas. Una nube gris tocaba el horizonte, nublaba el futuro.

.

.

.

.

.

.

Palabras detonantes
Zapato / Nube / Libreta / Cuchara / Árbol / Tomate


Ilustración: @citlamugnoz